Ayer, y debido al puente del que gozamos los Andaluces por el día de nuestra comunidad, por fin pudimos saciar ese incesante mono astronómico, que caracteriza a cualquier persona aficionada, tras 2 semanas sin ver a Lorenzo.
Y que mejor entorno, que el que nos planteó nuestro amigo Moises: En pleno corazón de Sierra Morena.
Integrantes de la AAH preparando la observación en Sierra Morena
Ya que habíamos quedado en un supermercado, y a sabiendas, de que salir a observar con Antonio, es sinónimo de pegarse una buena comilona, decidimos hacer apego de algunas provisiones.
No hay planetas, ni hay astros, sin astroconos, de los de Martos
Una vez, equipados, pusimos rumbo a la Sierra.
Toda persona que viva cerca, ha ido alguna vez a Sierra Morena, pero lo típico, es que se siga la carretera que sube al Santuario de la Virgen, sin embargo, Moises, nos condujo por un camino mucho más desconocido, que transcurre entre villas y espesos bosques de encinas, frecuentemente salpicadas de ruinas de antiguos cortijos, lo cual de daba un aire especial al entorno.
Los animales comían placidamente al borde de la carretera, mientras nosotros ibamos ascendiendo metros.
Sierra Morena, no se caracteriza por ser un Sierra que Alcance una elevada altura, pero su riqueza botánica, y sobre todo zoológica (alberga varios ejemplares de Lince Ibérico) la hacen acreedora del fundado nombre que obstenta.
Paisaje que nos acompañaba durante la ascensión
Tras un no muy dilatado camino, llegamos al lugar de observación, "el
balconcillo". Es un precioso lugar, en que hay construidas algunas
villas y cortijos, que apenas se ven, pues están siempre rodeados de
vegetación mediterránea de alto porte.
A lo lejos, se podía obsevar el Santuario de la Virgen de la Cabeza, cuya iluminación no afecta en absoluto a la calidad del cielo. (esperemos siga así). Mientras hacíamos tiempo a la noche, y preparábamos los equipos, pudimos deleitarnos con un magnífico atardecer.
A lo lejos, se podía obsevar el Santuario de la Virgen de la Cabeza, cuya iluminación no afecta en absoluto a la calidad del cielo. (esperemos siga así). Mientras hacíamos tiempo a la noche, y preparábamos los equipos, pudimos deleitarnos con un magnífico atardecer.
Santuario de La Virgen de la Cabeza desde el lugar de observación
Atardecer desde “El Balconcillo”, comienza el espectáculo
Cuando la oscuridad empezó a ganar terreno, pudimos comprobar que era un muy buen sitio para observar. La contaminación lumínica que producía la localidad de Ándujar, quedaba lejos, y además, teníamos el horizonte cubierto por la vegetación.
Instrumental casi montado
Empezámos la observación con los clásicos, M42, la 31, 1, 81, 82, 45...
Cuando rápidamente hubimos de parar a observar el paso de la brillante
ISS. La fotografiamos con una Olympus OM-1, así que habrá que esperar a
revelar el carrete para ver los resultados.
Sin embargo, lo que si pilló Antonio con su digital fue el Iridium de mg -8 que pasó a las 20h 40min 54s. Y que nos dejó a todos impresionados.
Iridium 54. Flash de mag. -8 captado por Antonio Cabrera León a las 20:40:54 Hora local.
Sin embargo, lo que si pilló Antonio con su digital fue el Iridium de mg -8 que pasó a las 20h 40min 54s. Y que nos dejó a todos impresionados.
Iridium 54. Flash de mag. -8 captado por Antonio Cabrera León a las 20:40:54 Hora local.
Después de eso, continuamos con la observación ya centrandonos en
objetos algo más escurridizos como la NGC 2331, el triplete de Leo...
etc
Para finalizar, al cabo de varias horas, usamos todo nuestro potencial para observar Saturno. No podíamos creer que a 330x, aun se viese tan nítido, y el seguimiento nos permitía deleitarnos cuanto quisiesemos. Se veían las nubes ecuatoriales con una claridad increible, y por supuesto, las divisiones de Cassini y Encke. Sin comentarios.
Ya tardecillo, empezó a subir la humedad, así que decidimos acabar con los bocatas y levantar el campamento. Trás esto, nos fuimos a casa, no sin antes acordar con Moises, un futuro fin de semana entero, para conocer mejor el paraje, y hacer mini acampada astronómica por la noche. Cuando se acerque la fecha ya os avisaremos por si alguien se apunta.
José Jiménez Garrido - AAH
Para finalizar, al cabo de varias horas, usamos todo nuestro potencial para observar Saturno. No podíamos creer que a 330x, aun se viese tan nítido, y el seguimiento nos permitía deleitarnos cuanto quisiesemos. Se veían las nubes ecuatoriales con una claridad increible, y por supuesto, las divisiones de Cassini y Encke. Sin comentarios.
Ya tardecillo, empezó a subir la humedad, así que decidimos acabar con los bocatas y levantar el campamento. Trás esto, nos fuimos a casa, no sin antes acordar con Moises, un futuro fin de semana entero, para conocer mejor el paraje, y hacer mini acampada astronómica por la noche. Cuando se acerque la fecha ya os avisaremos por si alguien se apunta.
José Jiménez Garrido - AAH